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Y con la llegada del Carnaval Gamito desaparece.

    Durante una semana Gamito nos ha hecho seguir sus mandamientos para tener un buen Carnaval: un día con peluca, otro día con los calcetines por encima de los pantalones, purpurina en la cara, un zapato de cada color… ¡este Gamito…!

   Los niños lo han pasado en grande esperando los mensajes que nos dejaba el duende en las pizarras de las clases después de los recreos y el día que no tocaba tener mensaje se preguntaban por qué o qué estaría tramando que ese día no decía nada.

   Las esperanzas e ilusión por verle crecían cada día, al igual que las teorías de donde pudiera vivir o por qué hoy ha hecho desaparecer mi lápiz.

  Llegó el día de Carnaval y Gamito observándonos desde algún rincón disfrutó de nuestra celebración.

   ¡Hasta el año que viene!